Tuvieron muchas oportunidades de irse, de desaparecer... después de discusiones, de semanas sin vernos, de caprichos incompletos. Tuvieron la oportunidad de decir BASTA, esta relación se acabo, no te banco más, de ser nada más un capitulo de vida y no nos debamos más nada... Pero se quedaron y todavía nos quedan risas y vida por recorrer.
A mi no me importa el curso de sus zapatillas, si sus pies descalzos todavía pueden perseguirme para hacerme cosquillas y abrazarme fuerte.
Porque hoy, yo no elegiría NADA antes que abrazarlas un segundo.